Las 3E vitales del emprendedor

La cosa va de 3 en 3. Contamos ya con las 3F que un emprendedor debe conocer para la búsqueda de financiación (Friends, Fools y Family), las 3P imprescindibles para aguantar los momentos complicados (Pasión, Paciencia y Perseverancia), y venimos ahora con las 3E vitales para alcanzar el éxito con nuestra empresa: Equipo, Entusiasmo y Estrategia.

Con la corta pero intensa experiencia que he sumado con el lanzamiento de nuestro proyecto, puedo aseguro que cada E es vital para alcanzar el éxito, y cada una de ellas es el epicentro de una faceta del emprendimiento.

Equipo

Ya sean socios o empleados, el equipo es un elemento fundamental. En el caso de iniciar la aventura del emprendimiento en solitario, hay que afinar en la detección de cuáles van a ser las piezas clave para formar un equipo de garantías, personas que completarán las carencias del emprendedor. Siempre llega el momento en que las necesidades de nuestro proyecto no pueden ser cubiertas en exclusiva por un único protagonista, por muy todoterreno que sea. Además, contamos con el hándicap de ser una startup con, normalmente, no demasiados recursos financieros, por lo que los costes, que deben ser low-cost, no nos permiten ofrecer grandes remuneraciones. La idea y el porvenir de la empresa es lo que debe convencer a los candidatos a subirse a nuestro carro.

Si el proyecto o empresa se inicia junto a otros socios, suele ser un error típico de emprendedores el juntarse personas de un mismo perfil. Es importante crear equipos multi-disciplinares; una persona con un perfil técnico, otro comercial, y un tercero financiero, por ejemplo, es una buena mezcla.

Una buena parte de los inversores y Venture Capitals consideran al equipo uno de los dos elementos fundamentales para decidir si invertir o no en nuestro proyecto. La capacidad de adaptarse del grupo humano a las dificultades que acontezcan, a las circunstancias del sector o mercado, es un requisito muy importante también.

Entusiasmo

Entusiasmo, esfuerzo, energía… Como se quiera llamar. La actitud lo es absolutamente todo a la hora de emprender. Es el elemento esencial. Sentir pasión por nuestro proyecto, levantarnos cada mañana con ganas de ir a la oficina y seguir evolucionando, meterse en la ducha y pensar en la mejor forma de promocionar nuestra marca… si se siente pasión, se ama lo que se está creando, el éxito, tarde o temprano, llegará.

Además de sentirlo uno mismo, es importante transmitir este entusiasmo al resto del equipo. Más importante que saber qué o cómo tienen que hacer lo que hacen, es el por qué lo hacen. Gran parte del éxito final depende de la capacidad para transmitir el sentimiento y la implicación en el proyecto. Si un compañero siente lo mismo que siente el emprendedor en los días y en los días buenos, es señal inequívoca de compromiso.

Estrategia

Saber cuál es la hoja de ruta es imprescindible, si bien es bueno ser moldeables y saber adaptarnos a las nuevas circunstancias que puedan acaecer. No por tener una hoja de ruta marcada debemos dejar escapar oportunidades que puedan ser buenas para nuestro negocio; el entorno cambia, y nuestra empresa debe adaptarse como un camaleón.

Sin embargo, hay que tener una estrategia clara, qué queremos hacer y cómo lo vamos a conseguir, hacia dónde vamos, por qué y para qué. Son las preguntas básicas que el equipo debe tener totalmente claras. También los plazos de tiempo son importantes para el cumplimiento del plan de empresa, aunque a veces el desarrollo, tratándose de empresas de Internet, se ralentice por multitud de motivos. Lo importante es apoyarse en esos puntos y preguntas inicialmente planteadas, y poder mutar, modificando un sendero de nuestro camino que nos conduzca hacia la misma meta.

De cualquier modo, la estrategia es uno de los puntos importantes del Plan de empresa,  y suele tener que ver con el modo de lograr nuestros objetivos. Si tenemos un negocio de e-commerce, deberemos obtener visitas y ventas, la estrategia es cómo vamos a obtener estas visitas, principalmente, y qué haremos para maximizar las ventas, por ejemplo.

Las 3E del emprendedor, tres ingredientes precisos para llevar a cabo una gran receta, para estar más cerca del éxito de nuestra empresa.

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Reabriendo mi blog

Tras varios problemas con los servidores en una empresa de hosting que a quién quiera le comento en privado, reabro el blog alojándolo directamente en WordPress, lo que me asegura que jamás volverá a perder las entradas que había escrito. Además ahora las guardo en formato word, por lo que más medidas de seguridad, imposible. Y es que después de más de 1 año escribiendo entradas que parecen haber gustado mucho, perderlas, es duro.

Espero sea útil para muchos emprendedores como yo que necesitan a veces un empujón o guías para saber lo que hay que hacer en algún momento determinado.

¡Gracias y suerte!

Decálogo del emprendedor

Tras varios años en Internet, ahora tratando de lanzar un gran proyecto tecnológico como es Pricebets, tras leer libros como Ha llegado la hora de montar tu empresa (Alejandro Suárez), El libro negro del emprendedor (Trías de Bes), tras haber escuchado a gente con experiencia en multitud de ponencias, tras hacer muchos viajes casi en vano, tras escribir muchos correos aparentemente sin utilidad… me ha salido este decálogo de cositas que nunca hay que olvidar para emprender un proyecto en Internet. ¿Qué os parece?

1. Emprender es una actitud

Emprender poco tiene que ver con el conocimimiento, o se quiere emprender o no se quiere. Es cuestión de dedicación, de fuerza, de ilusión, de esperanza por querer hacer crecer algo de la nada normalmente con pocos recursos. Se sufre mucho emprendiendo y hay que estar preparado para recibir muchos reveses. Es un aprendizaje constante. Las 3 P del emprendedor: Pasión, paciencia y perseverancia.

2. Aprende de los errores

Emprendiendo vas a cometer muchos errores, en todas las etapas: buscando financiación, buscando a tu equipo, en las estrategias de promoción o marketing, etc… Se trata de saber que errar es humano, y no creo que haya un emprendedor que no se haya equivocado nunca. Hay que aprender de ello.

3. La idea no sirve de nada

Google no fue el primer buscador que existió, Facebook no ha sido la primera red social… en cambio, ambos proyectos se convirtieron en los más importantes de su sector y ahora son empresas multinacionales, tras aportar algo de valor añadido y mejorar una idea ya existente con anterioridad. No te obsesiones en buscar una idea revolucionaria, podrás estar toda la vida pensando y no se te ocurrirá nada. Si quieres emprender, fíjate en tu entorno, mira a otros países y observa qué está triunfando allí y podría adaptarse aquí…

4. El modelo de negocio es la clave

Si no sabes cómo vas a ganar dinero con tu proyecto, éste no sirve para nada. Buenas ideas han muerto por no tener un modelo de negocio claro y validado. Ya puedes tener 10 millones de visitantes, que si no rentabilizas, en pocos meses quebrarás.

Intenta diversificar dentro de tu modelo de negocio. Crear diversas vías de ingresos puede salvarte en un momento dado en que la vía de negocio principal pueda aflojar el ritmo de ingresos. De eso hablé un poco en la Penedesfera.

5. Rodéate de un buen equipo

Es importante no querer hacer de Emprendedor Rambo. A veces queda bien, pero no se llega a todo. Es necesario tener un equipo valido, multidisciplinar. Aunque más importante todavía yo creo es el compromiso de cada uno de sus miembros por el proyecto, y su implicación. Saber que si hay que coger el teléfono debido a que hay un cliente molesto, todos vamos a dar la cara y poner las dos mejillas para recibir.

6. Firma un buen Pacto de Socios

Al mismo tiempo que debemos rodearnos de un buen equipo, debemos cubrirnos bien las espaldas. No sabemos cuando dejaremos de pensar igual e ir al mismo son. Si ésto llega, tener este Pacto firmado nos ahorrará muchos dolores de cabeza. Y, por lo que se ve, este momento suele llegar casi siempre.

7. Ten un Plan de Marketing claro

No significa saber cuánto nos vamos a gastar en publicidad, no significa colocar una partida en el presupuesto para inversión en campañas de marketing. Significa saber y tener tremendamente claro cómo vamos a llegar al público, al consumidor. En el momento de arrancar, en el momento de crecer, en el momento de internacionalizar, en cada etapa, ¿cómo vamos a llegar al público objetivo que nos interesa? Es vital, más que para subsistir y triunfar, para evitar perder el máximo tiempo posible cuando rodemos.

8. Busca la financiación precisa

Debemos saber cuánto necesitamos y por qué. Y a partir de ahí empezar a buscar la financiación. Los emprendedores solemos tirar por lo bajo, y buscamos una financiación menor a lo que realmente necesitamos, porque no calculamos algunos gastos que luego aparecen. Tampoco es necesario solicitar mucho más de lo que requerimos, si nos abren el bolsillo, fenomenal, pero si no, busca lo justo para no desprenderte de más porcentaje de tu empresa del que debes.

Importante: No cuentes con que vayas a recibir ayudas públicas. Quizás lleguen, pero si tu negocio depende de ellas, estás fuera.

9. Focaliza, no te distraigas

Cuando emprendes y eres el líder del proyecto acabas realizando una gran multitud de tareas. Desde escribir gran parte del Business Plan, acudir a eventos, buscar tú mismo la financiación, llevar los papeles a la gestoría… Las 3 causas principales de distracción para el emprendedor. Al final, el tiempo productivo que realmente dedicas a tu empresa se reduce drásticamente. Hay que tener cuidado para no caer en el estancamiento y poca producción en tu servicio al proyecto.

10. Prevé la internacionalización

Hoy en día es muy difícil enfocar un negocio en internet a nivel local y triunfar -no hablamos de autoempleo-. Se antoja prácticamente una necesidad vital el tener una previsión de internacionalización de nuestro proyecto, para crecer y escalar en ingresos y beneficios. Incluso, cada vez más, vemos proyectos que nacen directamente con visión global, enfocados a mercados con características comunes. Nace en casa, pero piensa en grande.

Otro punto del decálogo podría ser: Implanta una metodología de trabajo. ¿Creéis que debería formar parte de las reglas básicas para emprender? ¿En lugar de cuál?